El Corsario de Hierro es muy querido por los lectores del Trueno, debido a que fue dibujado por el mismísimo Ambrós. Sigue el esquema clásico, quizás más cercano al Jabato que a Trueno, y muchos dicen que fue el último intento de resucitar el tebeo español de aventuras.   Las aventuras se desarrollan en el Renacimiento, época marítima por excelencia, donde nuestros amigos combaten principalmente al pérfido Lord Benburry y a sus compinches (Sinau de Esmirna, Capitana Dagas, etc.). Esta vez el compañero robusto se llama McMeck, y es oriundo de Escocia. No tolera que se metan con sus falditas y sueña frecuentemente con las riñas de su mamá. El trío protagonista se completa con un mago veneciano llamado Merlini, quien con sus giocco de mani hará enfadar a McMeck y reír a todos los demás. Este personaje es un retrato de Fideo en todos los sentidos, y muchas veces es difícil distinguir las aventuras de uno y otro. Si algo diferencia a El Corsario de El Jabato o El Capitán Trueno es que no tiene una dama definida, sino que tiene una en cada puerto.