Manuel Vázquez

Rebuscando en el baúl de los recuerdos me encontré con una cesta de singular aspecto, como las que antaño guardaban a los niños muy pequeños de los peligros del exterior. Esta cesta perteneció a un bebé llamado Angelito, hijo de un tal Vázquez, ya fallecido.
Ese Vázquez fue padre a su vez de una curiosa colección de personajes: Anacleto, Feliciano, La Abuelita Paz, Las Hermanas Gilda, y muchos otros, que vivieron desgraciados y continuamente humillados, tratados sin ningún respeto por el lápiz de Vázquez.

Angelito, un niño muy espabilado para su edad, siempre con un “gu” en su boca en respuesta a cualquier dilema. Un muchacho sin una idea buena. Sin más armas que su mala leche, fue capaz de enfrentarse a todo tipo de villanos, ladrones, gamberros de barrio y macarrillas de futbolín que poblaban sus páginas, intentando en vano gastarle alguna broma pesada al ¿tierno? infante que era nuestro héroe. Fue el eterno bebé, mucho antes que la de los Simpson, que nunca creció ni se adaptó a los tiempos; el predilecto de la familia, querido y odiado, aún cuando desapareció al derrumbarse el edificio Bruguera, en el que vivía.
Aún hoy, observando las esquinas, me imagino que retorna dando saltitos dentro de su cesta y diciendo “¡gu!”, pero no es más que un sueño.

Las hermanas Gilda surgidas de la pluma y la imaginación de Manuel Vázquez ( Madrid 1930 ), uno de los mejores dibujantes iniciados en la editorial Bruguera en los años cuarenta, fueron creadas en 1948 para la publicación "Pulgarcito" dentro de la corriente de personajes cómicos que, a su manera, testimoniaban la actualidad social española de la época, llevada a las esferas del absurdo, aplicando la ruptura de las leyes físicas que aporta el cómic.

Son un modelo de hermanas prototipo de solteras. Una "Leovigilda", la delgada, agria y dominante ; la otra "Hermenegilda", gruesa, ingenua y dominada. Siendo Leovigilda la encargada de destruir las ilusiones amorosas y aplastar cualquier mejora social de su hermana.

Una pareja que representa en el cómic la adaptación del dúo de payasos tradicionales, compuesta por un listo no tan listo y un tonto no tan tonto.

Este par de solteronas son herederas y antítesis del filme "Gilda" donde con ese nombre se denominaba a un tipo de mujer encarnada por Rita Hayword, escándalo moral en aquellos años de la España de posguerra. Las hermanas Gilda, con sus nombres de origen visigodo, representaban una postura sardónica frente a la mentalidad social oficial .

Con este dúo podemos percibir una precisa realidad social, con sus frustraciones, sus iras y sus ilusiones. A la vez que disfrutar del mundo gráfico de Vázquez, uno de los mejores historietistas españoles de humor, creador de personajes tan inefables como " Angelito", "La familia Cebolleta", "Anacleto", "La abuelita Paz" o "La familia Churumbel".