Monasterio de las Descalzas Reales
Situado en la Plaza de las Descalzas, a la que da nombre, fue fundado por Doña Juana de Austria, hermana de Felipe II.

Obra del arquitecto Antonio Sillero, este Monasterio del siglo XVI, se fundó en 1557. Posee fachada plateresca, escalera renacentista e interior del siglo XVIII.

La iglesia que es posterior, fue realizada  por Juan Bautista de Toledo, en su construcción intervino también Juan Gómez de Mora, ya en el siglo XVII.  

Alberga obras de gran valor artístico. Del siglo XVII se conservan pinturas al fresco en la escalera y en la Capilla del Milagro.
También son dignos de mención los tapices tejidos en Bruselas, sobre cartones de Rubens, representando la Apoteosis de la Eucaristía, encargados para este Monasterio por la hija de Felipe II, la Infanta Isabel Clara Eugenia, Gobernadora de los Países Bajos.

  Monasterio de la Encarnación
Situado en la Plaza de la Encarnación, fue fundado el 4 de Abril de 1609,  por la reina Margarita de Austria, esposa de Felipe III,  para la orden religiosa de Agustinas Recoletas, en agradecimiento a la expulsión de los moriscos de Valencia y de la Corona de Castilla y Aragón.
Construido en el siglo XVII, de estilo post-herreriano, constituye uno de los más claros exponentes del barroco madrileño. Fundado en 1611, por Felipe III y Margarita de Austria, el edificio se debe a los arquitectos Juan Gómez de Mora y Fray Alberto de la Madre de Dios. Las obras se terminaron en 1616.
Del convento destaca sobre todo su iglesia, levantada sobre una planta de cruz latina, de una sola nave, con crucero y cúpula. En el exterior, y precedida de un espacioso atrio con verja de hierro, resulta muy interesante la fachada, construida en granito, y compuesta por un pórtico de ingreso de tres arcos sobre el que se sitúa un segundo cuerpo con ventanas, dos escudos reales, y un bajo relieve que representa la Anunciación, obra de Antonio de Riera. En cuanto al interior, destaca la soberbia decoración interior realizada por Ventura Rodríguez entre 1755 y 1767 con gran lujo de jaspes, mármoles y bronces.
El convento conserva importantes conjuntos pictóricos y escultóricos de los siglos XVII y XVIII, con obras de Lucas Jordán, Juan Van der Hammen, Vicente Carducho, Gregorio Fernández, Pedro de Mena, Francisco Bayeu y los hermanos González Velázquez.
Especial mención merece el relicario que alberga un conjunto de 700 piezas hechas en bronce, coral, marfil, maderas finas procedentes de Italia, Alemania, España y los Países Bajos.