Fuente de Apolo - Paseo del Prado, s/n.

 

La Fuente de Apolo se empezó a construir en 1780 durante el reinado de Carlos III como parte de las obras de ordenación del Salón del Prado, aunque no fue hasta el reinado de Carlos IV cuando se puede dar por terminada.

Igual que Cibeles y Neptuno, el diseño se debe a Ventura Rodríguez, si bien la realización final fue de Manuel Álvarez y posteriormente de Alfonso Vergaz, quien concluyó la obra en 1803.

La fuente se compone de un cuerpo central con escalinata, tarjetones en los cuatro frentes y en sus costados con dos mascarones que arrojan agua sobre tres conchas superpuestas de diferentes dimensiones.

La cornisa descansa sobre cuatro estribos decorados con cuatro estatuas que representan las Estaciones del año, y por lo que también es conocida esta fuente como la de las Cuatro estaciones.

Finalmente, sobre éstas, surge un pedestal circular adornado con las armas de Madrid que sostiene la estatua del dios Apolo.

  Fuente de la Cibeles - Plaza de la Cibeles s/n.

Fue trazada durante el reinado de Carlos III como parte de las obras de ordenación del Paseo del Prado. Este proyecto, iniciado por José de Hermosilla bajo la supervisión del Conde de Aranda, se basaba en crear un espacio circoagonal limitado en los extremos por dos fuentes dedicadas a los dioses mitológicos Cibeles y Neptuno. En el centro, se situaría además una fuente dedicada a Apolo.

A la muerte de Hermosilla en 1775, Ventura Rodríguez se hizo cargo de las obras, y él mismo se encargó del diseño de las fuentes, incluida la Cibeles, cuyo proyecto y presupuesto fue presentado en marzo de 1776.

Aprobado el proyecto de Ventura Rodríguez, las obras de la fuente de la Cibeles comenzaron en 1780, encargándose de su realización los escultores Francisco Gutiérrez y Roberto Michel, así como el adornista Miguel Ximénez.

Esculpida en mármol de Montesclaros, consiste en un gran pilono circular sobre el que se sitúan unas rocas que hacen de soporte al carro de la diosa, el cual está tirado por dos leones. Sentada en el carro aparece la diosa Cibeles vestida con un fino manto. En la mano derecha sostiene un cetro, símbolo del poder universal, mientras que con la izquierda muestra las llaves de la ciudad.

La mayoría de la obra fue realizada por Francisco Gutiérrez, mientras que Roberto Michel se encargó de realizar los leones y parte del carro, y Miguel Ximénez realizó la ornamentación general.

Las obras finalizaron en 1792, situándose en un principio a la entrada del Paseo de Recoletos, mirando hacia Neptuno. Allí estuvo Cibeles hasta que en 1895, con motivo de la ordenación de la glorieta de Emilio Castelar, fue trasladada a su emplazamiento actual.

Fuente de Neptuno - Plaza de Canovas del Castillo, s/n.

 

Fue construida entre 1780 y 1784 como parte de las obras de ordenación del Salón del Prado. La obra, realizada sobre un diseño de Ventura Rodríguez, se debe al escultor don Juan Pascual de Mena quien la realizó toda ella en mármol blanco.

Formalmente, consiste en un gran pilón circular en cuyo centro se encuentra el dios Neptuno -representado con una culebra enroscada en la mano derecha y el tridente en la izquierda- sobre un carro formado por una concha tirada por dos caballos marinos.

Alrededor del carro se ven focas y delfines que arrojan agua a gran altura. La fuente, que en un principio estuvo situada entre el Prado de San Jerónimo y el Paseo de Trajineros, mirando a Cibeles, fue trasladada al centro de la plaza de Canovas del Castillo en 1898, lugar en donde sigue actualmente.