Hoteles
Petit Palace Posada del Peine Calle de Postas, 17.

El origen de esta posada data de 1910 cuando Juan Posada adquirió una casa en la antigua calle del Vicario Viejo, hoy llamada del Marqués Viudo de Pontejos, para dar alojamiento a los huéspedes y forasteros que llegaban a la Corte.
Dos siglos después el negocio continuaba y sus nuevos dueños, los hermanos Espinos, lo ampliaron con la casa contigua que daba a la calle de Postas.
La posada contaría a partir de entonces con unas 150 habitaciones, distribuidas por varias plantas del inmueble, y clasificadas con relación al poder adquisitivo de los inquilinos.
Así, las habitaciones que daban a la calle eran más espaciosas, cómodas y ventiladas que las del interior, de dimensiones notablemente más pequeñas, carentes de luz natural y ventilación, y normalmente ocupadas por más de un inquilino.
En 1892 se construyó un templete sobre el antiguo edificio y se instaló un reloj, hoy desaparecido. En cuanto a sus últimos propietarios, se dice que una mujer se encargaba del negocio cuando se cedió a una comunidad religiosa y luego fue vendido a la relojería Girod. De la antigua posada sólo se conserva la fachada, en la que todavía se encuentra su nombre.

En el año 2005 se restauró por completo el edificio, convirtiéndose en un moderno hotel de la cadena Petit Palace.

Posada del Dragón - Cava Baja, 14 y 16.

Fue construida como casa de huéspedes en 1868 por el arquitecto Francisco de Cubas, Marqués de Cubas, atendiendo a los postulados arquitectónicos que había en la época para este tipo de establecimientos, de ahí que en la memoria del proyecto se hiciera alusión expresa a que todas las plantas estuvieran divididas en habitaciones, guardando las medidas necesarias de higiene y dotando la planta baja de cuadra y cochera con capacidad para tres coches.

Esta nueva posada, que debe su nombre al mítico dragón que estaba situado en la cercana Puerta Cerrada, vino a sumarse a la tradición centenaria que había en la Cava Baja de aposentar a los miles de lugareños que llegaban a la ciudad en busca de un trabajo y de una vida mejor.

Así, entre el siglo XV y XIX fueron numerosas las posadas que se localizan en esta calle, como, por ejemplo, la de Las ánimas, la de Vulcano, la del Pavo Real, la de San José, la del Navío del Gallo, la de San Pedro, la de San Isidro, la de la Soledad, y las del Madroño, del León de Oro y del Portugués.

Era tal el trajín de viajeros que las compañías de postas y diligencias decidieron establecer las paradas de sus carruajes en esta calle, transformadas en el siglo XX en despachos de billetes y paradas de autobuses.

Hotel Ritz  - Plaza de la Lealtad, 5.

Fue construido entre 1908 y 1910 por la cadena hotelera Ritz Development Company, sobre un proyecto del arquitecto francés Charles H. Mewes, si bien la dirección de las obras correspondieron al español Luis Landecho. Para construir su hotel en Madrid, la importante cadena londinense eligió una de las zonas más elegantes de la ciudad, la Plaza de la Lealtad, sobre un solar que anteriormente había estado ocupado por el Teatro Tívoli y el Circo del Hipódromo.
El proyecto de Mewes se basaba en la construcción de un hotel de lujo, al estilo de los que ya había construido para la cadena Ritz en Londres y París. El estilo, es de clara influencia francesa, especialmente de las características de la arquitectura parisina de principios de siglo.
Al recinto se le añadió un jardín, rodeado por una verja, y que según Répide pertenecía al Ayuntamiento hasta que siendo alcalde el conde de Peñalver, fue cedido al hotel mediante un canon anual de cinco mil pesetas, irrisoria cantidad teniendo en cuanta el valor del terreno.
Las obras empezaron en 1908, y el 2 de Octubre de 1910 fue inaugurado por Alfonso XIII y otros miembros de la familia real.
El 17 de Noviembre de 1926 el propietario del Hotel Palace, George Marquet entró a formar parte del consejo de administración de la Compañía, y en 1932 su hijo se hizo con el control del hotel. De esta manera, Palace y Ritz fueron regentados de forma coordinada.
En 1982 fue adquirido por la Forte Hotel Company, y en la actualidad puede decirse que es el hotel de mayor lujo de la ciudad; tiene 163 habitaciones de las cuales 30 son suites.

 
Hotel Palace  - Plaza de las Cortes, 7.

A principios del siglo XX, el viajero que llegaba a Madrid tenía una gran dificultad en encontrar un buen hospedaje que reuniera todas las condiciones apetecibles. Para paliar esta deficiente estructura hotelera, pronto empezaron a construirse hoteles de calidad en la ciudad; así, en 1908 comenzaron las obras del Ritz, y sólo dos años después, Georges Marquet, propietario de la cadena belga Palace, decidió construir un hotel en Madrid.
Para tal efecto, Marquet adquirió un amplio solar de 6000 metros cuadrados entorno a la plaza de las Cortes, concretamente sobre lo que había sido el palacio del duque de Lerma, construido en el primer tercio del siglo XVII, y que más tarde sería habitado por los Medinaceli.
Una vez elegido el emplazamiento, en Julio de 1910, el Palace Hotel de Bruselas convocó un concurso para la construcción del edificio, que fue ganado por el arquitecto catalán Eduardo Ferrés y Puig, si bien fue posteriormente matizado por la empresa belga Leon Monnoyer et fils, quienes introdujeron modificaciones en el entresuelo y la fachada.
Las obras comenzaron en Diciembre de ese mismo año y se prolongaron durante 18 meses bajo la dirección del arquitecto Manuel Álvarez Naya, costando la cantidad de 16 millones de pesetas.

Inaugurado el 12 de Octubre de 1912, dos años después ganó el premio del Ayuntamiento de Madrid al edificio mejor construido. En 1925 fue reformado por el arquitecto Martín Domínguez, y como el Ritz, durante la Guerra Civil fue convertido en hospital de sangre.
Tras una profunda reforma realizada en 1997, actualmente pertenece a la cadena hotelera Starwood & Resorts Worldwid, pasando a denominarse Hotel Westin Palace.

En 1998 fue declarado Bien de Interés Cultural.

Hotel Nacional - Paseo del Prado, 48.

Ya desde principios del siglo XX empezaron a aparecer numerosos hoteles en las inmediaciones de las estaciones de ferrocarril que ofrecían alojamiento a los viajeros. Uno de ellos fue el Hotel Nacional, situado en el Paseo del Prado, frente a la estación de Atocha.

Concebido como un hotel de lujo con 300 habitaciones, fue construido por el arquitecto Modesto López Otero en 1924, si bien el proyecto del edificio databa de 1919. Desde su inauguración en febrero de 1925, se convirtió en un hotel muy popular, especialmente su cafetería, muy frecuentada por jóvenes literatos madrileños.

En 1977, el hotel cerró sus puertas permaneciendo clausurado durante más de veinte años, hasta que en junio de 1997 volvió a abrir sus puertas de la mano de la cadena de hoteles NH, habiéndose reformado completamente sus instalaciones. Actualmente alberga 213 habitaciones, una suite y varios salones para conferencias, negocios y otras actividades.

Gran Hotel Reina Victoria - Plaza de Santa Ana, 14

Está situado sobre un amplio solar trapezoidal que preside la plaza de Santa Ana, y sobre el que estuvo situado el conocido palacio de los condes de Montijo y Teba, construido hacia 1811 por el arquitecto Silvestre Pérez y muy concurrido por la alta sociedad isabelina.

El edificio actual, construido entre 1919 y 1923 por el arquitecto Jesús Carrasco y Encina, está organizado entorno a un patio octogonal cubierto, y fue concebido como el típico edificio comercial, de principios del siglo XX, pues en el se ubicaron en un principio los desaparecidos Almacenes Simeón. 

La fachada presenta grandes miradores de hierro entre pilastras gigantes que abarcan los tres pisos, dos de los cuales se dedicaron a locales comerciales, mientras que el más alto se dedicó a Hotel. Actualmente despues de una considerable reforma esta todo el edificio dedicado a hotel.

Destaca por su belleza el gran torreón de planta cuadrada situado en la esquina que inserta un templete circular con columnas.

Hotel Puerta de América.- Av. de América, 41

Edificio moderno y de diseño, fué inaugurado en el año 2005, está situado en la entrada de Madrid.

Este hotel es una bella caja de sorpresas. Cada rincón, cada ángulo y cada plano desvela algo inesperado y novedoso. Cada planta responde al mundo propio del creador que la ha concebido, sin que haya tenido más freno a su creatividad que el que las soluciones constructivas plantean.

El Hotel Puerta de América es una experiencia inolvidable e inagotable. Fue diseñado y desarrollado por 18 de los mejores arquitectos/diseñadores de nuestra época, en todo el mundo, como Norman Foster, Jean Nouvel e Isozaki entre otros, el hotel muestra en cada planta un concepto diferente y único.