Iglesias en el Madrid de los Austrias
Capilla del Obispo.- Plaza de la Paja, 9.
Está situada sobre el solar de una antigua capilla, propiedad de uno de los linajes más poderosos de Madrid, los Vargas. Fue precisamente un miembro de esta familia, Francisco de Vargas, quien ordenó en 1520 la construcción del templo. Las obras fueron acabadas en 1535 por su hijo, Don Gutierre de Vargas y Carvajal, Obispo de Plasencia, y de quien la capilla ha adoptado el nombre con la que es más conocida, ya que su advocación verdadera es la de San Juan de Letrán.
Tras la concesión a la familia Vargas de la custodia del cuerpo de San Isidro en 1518, las reliquias del santo fueron trasladados a esta capilla desde la contigua parroquia de San Andrés, por lo que hasta 1544, año en que los restos vuelven a su antiguo emplazamiento, la Capilla del Obispo fue también conocida como la Capilla del Cuerpo de San Isidro.

Este magnífico edificio, monumento nacional desde 1931, representa la transición del gótico (nave y ábside cubiertas por bóvedas góticas de crucería) al renacimiento (puerta y decoración interior). Levantado como una capilla de la parroquia de San Andrés, con la que en un principio estaba comunicada, destaca en el interior el prodigioso retablo mayor, obra del palentino Francisco de Giralte, discípulo de Berruguete, quien lo concluyó hacia 1550 con la colaboración de Juan Villoldo el mozo, quien realizó la policromía.

En 1544, una vez retirados los restos de San Isidro, la capilla pasó a ser panteón de los Vargas. A tal efecto Francisco Giralte también construyó el sepulcro del obispo fundador, con su estatua orante y la de sus familiares; así como los sepulcros de los padres de éste, Francisco de Vargas e Inés de Carvajal, situados a ambos lados del presbiterio. Recientemente ha sido restaurada.

Parroquia de San Andrés.- Plaza de San Andrés, 1.
Dedicada a San Andrés Apóstol, se trata de una de las iglesias más antiguas de Madrid. El primer dato documental que tenemos sobre su existencia es su aparición en el Fuero de 1202 como una de las parroquias de la ciudad, aunque no obstante, y según la tradición, ya existía desde la época de San Isidro, que fue feligrés de esta parroquia siendo enterrado en ella hacia el año 1130. Incluso también se cree que pudo estar situada sobre lo que fue una primitiva iglesia cristiana del Madrid islámico, ya que la jurisdicción de San Andrés se extendía por lo que fue el antiguo barrio mudéjar, posterior morería.
A finales del siglo XV, sirvió de Capilla Real a los Reyes Católicos cuando residían en las casas de Don Pedro Laso de la Vega, desde donde se dio paso a la iglesia mediante la construcción de un pasadizo que daba acceso a la tribuna real. En 1656 se arruinó la capilla mayor, lo que motivó que al año siguiente se iniciara la construcción de un templo nuevo -con una orientación distinta respecto al primitivo-, así como la de la capilla de San Isidro Labrador, que se acabó uniendo al conjunto y cuyas obras finalizaron en 1699. Saqueada y parcialmente destruida durante la Guerra Civil, fue restaurada posteriormente con algunas modificaciones respecto al edificio original.

Iglesia Arzobispal Castrense.- Calle del Sacramento, 9.
Se trata de la iglesia del antiguo convento del Santísimo Sacramento, de monjas bernardas, que fue fundado en 1615 por Cristóbal Gómez de Sandoval (Duque de Uceda y valido de Felipe III), sobre unas casas anejas a su palacio de la calle Mayor, hoy Capitanía General y Consejo de Estado. El convento, parcialmente derruido durante la Guerra Civil aunque reconstruido posteriormente, fue demolido en los años 70 para construir un bloque de apartamentos, salvándose únicamente la iglesia, que fue adquirida por el Ministerio de Defensa en 1979 con destino a albergar la iglesia Arzobispal Castrense de la I Región Militar, función que actualmente desempeña.
Esta iglesia fue construida entre 1671 y 1744 según un proyecto realizado por tres arquitectos; el fraile jesuita Francisco Bautista, Manuel del Olmo y Bartolomé Hurtado García, si bien fue este último quien inició las obras dirigiéndolas hasta su fallecimiento en 1698. Tras la muerte de Hurtado, se hizo cargo de las obras Andrés Esteban hasta su conclusión en 1744, y fue consagrada al Santísimo Sacramento. Arquitectónicamente, se trata de un típico ejemplo de iglesia del barroco madrileño.
Su planta es de cruz latina, de una sola nave, y cubierta por una bóveda de medio cañón con lunetos en las arcadas. En el exterior es interesante la fachada construida en granito, con tres arcos y un bajo relieve encima del acceso principal que representa a San Benito y San Bernardo adorando al Santísimo Sacramento.
Tras su adquisición por el Ministerio de Defensa en 1979, se encargó su exhaustiva restauración. En 1982, cuando el templo se encontraba todavía en plena restauración, fue declarado Monumento Histórico Artístico Nacional. El 25 de Junio de 1985 abrió sus puertas al culto con su imagen renovada.

Iglesia Pontificia de San Miguel.- Calle de San Justo, 4.
Esta iglesia esta emplazada sobre el solar de la antigua parroquia de San Justo y Pastor, una de las más antiguas de la ciudad, como nos señala el Fuero de 1202. Desconocemos su origen y fundación; sólo sabemos que en 1438 se hizo en la parroquia un voto a San Pedro, y que en 1481 la familia de los Coello fundó una capilla en dicha parroquia.
El primitivo templo se quemó en un incendio en 1690, por lo que en 1739 se inició la construcción del actual, que fue costeado por el Cardenal Infante Luis Antonio de Borbón y Farnesio, Arzobispo de Toledo, costando 1.421.000 reales. Tras la demolición de la vecina parroquia de San Miguel de los Octoes en tiempos de José Bonaparte, su feligresía pasó a esta parroquia, con lo que su advocación pasó a ser San Justo y San Miguel. Trasladada la parroquia de San Justo y Pastor a la iglesia del antiguo convento de las Maravillas en las postrimerías del siglo XlX, la antigua parroquia pasó a ser iglesia pontificia, quedando con la advocación de San Miguel.
En cuanto al edificio, de una gran belleza, fue construido entre 1739 y 1745, y aunque en un principio se encargó al arquitecto Teodoro Ardemans, su construcción definitiva se debe a al italiano Giacomo Bonavía. Levantado sobre una planta de cruz latina, lo más destacable del edificio es su fachada convexa, rematada por dos torres y por un frontón. En el primer cuerpo de la fachada son de gran interés las alegorías de la Caridad y de la Fortaleza, realizadas respectivamente por Roberto Michel y Nicolás Carisana. De este último es también el bajo relieve que hay sobre la puerta y que representa a los dos santos titulares sufriendo el martirio.

Parroquia de Santa Cruz.- Calle de Atocha, 6
Situada en la plaza de su nombre, el primitivo templo se quemó en 1620 edificándose uno nuevo, que tras el incendio y posterior reconstrucción de 1763 perdurará hasta su definitiva demolición durante los años de la revolución de 1868.

Tras su demolición, la parroquia se trasladó a la calle de Atocha, a la iglesia del antiguo colegio de Santo Tomás, que había sido desamortizado en 1836.

Tras el incendio de Santo Tomás a finales del siglo XIX, la parroquia de Santa Cruz continuó su periplo por Madrid siendo trasladada a la que había sido iglesia del convento de los carmelitas en la calle del Carmen. Mientras tanto, sobre el solar de la antigua iglesia de Santo Tomás, se empezó a construir en 1889 el edificio actual. Acabadas las obras en 1902, la parroquia de Santa Cruz se trasladó definitivamente a su emplazamiento actual en la calle Atocha.
En cuanto al edificio, fue construido bajo la dirección del arquitecto Francisco de Cubas, ayudado por su discípulo Miguel de Olabarría.

Se trata del típico templo ideado por Cubas, en estilo neogótico, y levantado sobre una sola nave con ocho capillas laterales. Resulta interesante la fachada, formada por un gran arco apuntado con arquivoltas, y en donde podemos ver un relieve de Aniceto Marinas que representa la Apoteosis de la Cruz. Pero lo que más destaca es su alta torre de ochenta y cinco metros, de planta cuadrada y coronada por una terraza, y que de alguna manera continúa la tradición de la torre de la antigua parroquia, de 144 pies, edificada en 1660, y que era conocida como la `atalaya de la Corte`.