Casa de los Cinco Gremios.- Calle de Atocha, 13 y 15, c/v Plaza de Jacinto Benavente, c/v Calle de la Bolsa, 1.
A partir de la década de 1680 se va a producir un enriquecimiento progresivo de algunos comerciantes de la corte, debido fundamentalmente al gasto suntuario y a los productos de lujo que demandan las clases dominantes. Esta inercia provocó que entre 1705 y 1733 se unieran los gremios madrileños dedicados a la sedería, pañería, lencería, joyería y mercería, constituyendo los llamados Cinco Gremios Mayores de Madrid. Esta unión se puede considerar como la primera institución precapitalista que hubo en la ciudad, contando en 1757 con 278 miembros y con unos ingresos de 10.000 reales anuales.
En 1788 se le encargó al arquitecto José de la Ballina el proyecto de construcción de un nuevo edificio para albergar la sede de la compañía, sobre un gran solar que había entre la calle de Atocha y las desaparecidas plazas de la Leña y de la Aduana Vieja, hoy se puede decir que reemplazadas, respectivamente, por la calle de la Bolsa y la Plaza de Jacinto Benavente. La construcción de la Casa de los Cinco Gremios Mayores de Madrid comenzó al año siguiente y resultó un edificio neoclásico con tres fachadas en las que se alterna la piedra de la planta baja, de los huecos y de los frontones con los paños de ladrillo.
Los aires liberales no debieron de venirle muy bien a la compañía puesto que en 1845 cesaba en la mayoría de sus actividades comerciales por falta de liquidez. La quiebra hizo que la casa de los cinco gremios saliera a subasta pública, siendo adquirido el inmueble por el Banco de Isabel II. La fusión entre este banco y el de San Fernando en 1847 dio lugar a la creación del Banco Español de San Fernando. Este banco que es el precedente del Banco de España, estuvo instalado en la casa de los cinco gremios hasta su trasladó en 1891 a la plaza de la Cibeles.
En 1948 se hizo una reforma en la casa de los cinco gremios consistente en reemplazar el tejado abuhardillado por una planta nueva sobre la cornisa, y, también hace algunos años fue remodelado su interior, donde desde hace tiempo tiene sus oficinas la Dirección General de la Deuda Pública.

Tribunal de Cuentas.- Calle de Fuencarral, 81.
Los orígenes de esta institución se remontan a la Edad Media, con la creación de la “Casa de Cuentas” en 1436, por Juan II de Castilla. Tras separar los Reyes Católicos las Contadurías Mayores de Hacienda y Cuentas, fue Felipe II quien creó un Tribunal de Contaduría con la función de resolver los contenciosos que surgieran en la gestión económica de la Corona.
El siguiente paso fue la creación -por Real Cédula de 10 de Noviembre de 1828- del Tribunal Mayor de Cuentas, que se configuró como autoridad superior gubernativa y judicial para los asuntos de control y fiscalización de las cuentas de la administración y de las rentas de la hacienda nacional. Este Tribunal estuvo vigente hasta que en 1851 se aprobó la creación del Tribunal de Cuentas, que reorganizado por Ley de 25 de Junio de 1870 estuvo en vigor hasta que el 19 de Junio de 1924 se estableció el Tribunal Supremo de la Hacienda Pública.
En 1934 se estableció el Tribunal de Cuentas de la República, y tras la Guerra Civil fue adaptado a los nuevos presupuestos del régimen franquista. Por último, tras la promulgación de la Constitución de 1978 fue de nuevo adaptado al sistema constitucional.
En cuanto a su ubicación, primero estuvo en el Palacio de los Consejos de la calle Mayor y luego pasó a la antigua Casa del Platero, frente a la parroquia de Santa María. Por último, se situó sobre el solar del antiguo palacio del conde de Aranda de la calle Fuencarral, sobre un edificio construido entre 1860 y 1863 por el arquitecto Francisco Jareño y Alarcón, realizado con trazas clásicas y estructurado entorno a un patio interior.

Bolsa de Comercio.- Plaza de la Lealtad, 1.
La Bolsa de Madrid, que abrió sus puertas el 20 de Octubre de 1831, durante el reinado de Fernando VII, estuvo vagando por diversos edificios de la ciudad a lo largo de sesenta y dos años, hasta recalar en su emplazamiento actual. Entre sus localizaciones más significativas destacan las del antiguo convento de San Martín, la iglesia del convento las Vallecas, el teatro de los Basilios, la casa de la Compañía de Filipinas (en la calle Carretas) y el edificio de la Aduana Vieja, en la plazuela de la Leña.
En Mayo de 1893, se inauguró el nuevo y definitivo emplazamiento de la Bolsa, situado en un edificio en la Plaza de la Lealtad, lugar de la ciudad salpicado de establecimientos públicos administrativos y culturales.El edificio, se situó sobre el solar que ocupó el teatro El Dorado. Fue obra de Enrique María Repullés y Vargas, quien ganó para tal efecto un concurso convocado por la Junta de Obras de la Bolsa de Madrid en 1884, presentando un proyecto que tomaba como modelo el edificio de la Bolsa de Viena. De planta irregular, destacan las columnas estriadas de su fachada, sus pabellones laterales y su hermosa escalinata. En el atrio existen cuatro relieves que representan el Comercio, la Industria, la Agricultura, y la Navegación. En el interior destaca la gran sala de contrataciones con ábside semicircular y cubierta de hierro y cristal.

Palacio de Justicia.- Plaza de la Villa de París y Calle de Bárbara de Braganza, 3 y 5.
Está situado sobre el antiguo Monasterio de las Salesas Reales, fundado en 1748 para la educación de niñas nobles por la reina doña Bárbara de Braganza, mujer de Fernando VI. El edificio, construido entre 1750 y 1757, fue obra de los arquitectos Francisco Carlier y Francisco Moradillo. En este lugar estuvieron las monjas hasta que el 28 de Octubre de 1870 se firmó el decreto de exclaustración y el convento se transformó en Palacio de Justicia.
En un principio se instalaron en el edificio algunos juzgados, pero posteriormente pasó a albergar la sede del Tribunal Supremo, trasladándose desde su antiguo emplazamiento en el palacio del duque de Uceda, actual Capitanía General de la calle Mayor.
Para su conversión en Palacio de Justicia, durante los años del sexenio revolucionario el arquitecto Antonio Ruiz de Salces realizó una primera reforma en el edificio, pero la más importante se produjo a raíz del gran incendio que se produjo en 1915, encargándose Joaquín Rojí de su restauración y de darle su aspecto actual, un tanto desequilibrado con la vecina parroquia de Santa Bárbara.

Caja Madrid; Casa de las Alhajas y Casa Encendida.-
La Caja de Ahorros y Monte de Piedad, fue el resultado de la fusión en 1869 del Monte de Piedad, (que había sido fundado en 1702 por Francisco Piquer, capellán del monasterio de las Descalzas Reales) y la Caja de Ahorros (fundada en 1838 y promovida por el marqués viudo de Pontejos, el financiero Francisco de Acebal y Azrratía, y Mesonero Romanos).
La casa de las Alhajas
(plaza de San Martín, 1), está situado sobre el solar del antiguo monasterio de San Martín de monjes benedictinos. José Bonaparte mandó derribar la iglesia, situada en la fachada norte del mismo y su solar sirvió para ampliar la plaza de San Martín. En cuanto al monasterio, en 1836, durante la desamortización de Mendizábal, pasó a titularidad del Estado quien lo dedicó a diversos usos; oficinas del Gobierno Civil, Diputación Provincial, Tribunal y Bolsa de Comercio, Consejo de Sanidad, y cuartel de la Guardia Civil.
Sobre el solar de éste último, demolido en 1868 durante el sexenio revolucionario, la Caja de Ahorros y Monte de Piedad de Madrid promovió la construcción de un nuevo edificio entre 1870 y 1875 pensado para la realización de las subastas de los objetos empeñados.
El edificio, inaugurado en 1875, fue construido según un proyecto de los arquitectos Fernando Arbós y Trementi y José María Aguilar, quienes distribuyeron la planta en torno a un gran patio de operaciones con cubierta de hierro y cristal.

 

La Casa Encendida.- (Ronda de Valencia, 2).

Fue construido entre 1909 y 1910 por el arquitecto Fernando Arbós y Tremanti sobre un solar rectangular para acoger lo que sería la segunda sucursal de la Caja de Ahorros y el Monte de Piedad de Madrid.
Resuelto con la funcionalidad que requiere un edificio de estas características y organizado en torno a un patio central, es, por el contrario, muy novedosa la estética de sus fachadas, especialmente si lo comparamos con otros edificios bancarios que se construyen en la misma época.

Así, al mezclar los componentes tradicionales de la arquitectura fabril, con claro predominio del ladrillo, con recursos italianizantes y neomudéjares, Arbós consiguió crear una fachada principal de bella factura, simétrica y reticularmente ordenada a través de grandes huecos verticales. En la actualidad este edificio es conocido como la Casa Encendida.