Museo Nacional del Prado y otros museos
Situado en el paseo de su mismo nombre, es quizás, el mejor edificio neoclásico de Madrid. Fue construido en 1785 con proyectos de Juan de Villanueva, para albergar en principio el  Museo de Ciencias Naturales. Pero nunca llegó a cumplir la función para la que fue creado, ya que, sirvió de arsenal durante la Guerra de la Independencia, hasta que en 1819, María Isabel de Braganza, esposa de Fernando VII decidiera convertirlo en  museo de pintura.
Empezaba así la andadura de la que hoy, podemos considerar como la mejor pinacoteca del mundo. Cuando se abrió al público en 1819 contaba con solo tres salas y unos 300 cuadros, pero poco a poco fue incrementando su colección. 
Pero las colecciones del Prado no solo son importantes por su cantidad, sino sobre todo por su excepcional calidad. En cuanto a la pintura española destacan, entre muchos otros, las obras de Velázquez, El Greco, Murillo, Zurbarán, Ribera,  y sobre todo Goya, del que se exponen sus principales obras maestras. También es muy completa la colección de pintura italiana (basta citar a Fray Angélico, Botticelli, el Veronés, Tiziano y Tintoretto), así como la flamenca, con obras de El Bosco, Rubens o Van Dyck, principalmente.

Por último, no podemos acabar de hablar del Museo del Prado sin hacer referencia a su magnífico edificio, Monumento Nacional desde 1962. Como apuntamos anteriormente, su diseño se debe al arquitecto Juan de Villanueva. Su traza, típicamente dieciochesca, conjuga perfectamente la funcionalidad con la elegancia. Se trata de un paralelogramo de 202 metros de largo por 36 de ancho, compuesto por tres cuerpos -dos cuadrados en los extremos y una edificación de planta basilical en su eje central- unidos por dos alas de galerías. Cuenta con cuatro fachadas, siendo la principal y más hermosa la del Paseo del Prado, compuesta por una doble galería que se interrumpe en el centro con un peristilo dórico.
Durante su historia ha sido reformado varias veces; durante el reinado de Alfonso XII se construyó la escalera de la fachada norte, y ya en el siglo XX ha sufrido dos ampliaciones en 1914 y 1955, a las que habría que sumar la que actualmente está realizando Rafael Moneo.

Casón del Buen Retiro.- Calle de Alfonso XII c/v Calle de Felipe IV.
El Casón formó parte del conjunto de edificaciones que componían el Palacio del Retiro, mandado construir a partir 1631, durante el reinado de Felipe IV, por iniciativa del Conde Duque de Olivares.
Su proyecto de construcción es de origen incierto, pero se cree que su trazado barroco fue realizado por Alonso Carbonell en 1637 para albergar el salón de baile del palacio. No obstante, su construcción se prolongó hasta las postrimerías del siglo XVII bajo la dirección de José del Olmo. Del interior destacan las pinturas del techo del Gran Salón, realizadas por Lucas Jordán en 1695.
Durante el siglo XIX su traza barroca se fue alterando debido a los diversos usos a que fue destinado: estamento de Próceres o Senado (1834-1835), Gabinete Topográfico y Gimnasio del príncipe Alfonso. En 1868, con motivo de la revolución, el edificio fue nacionalizado y once años después convertido en sede del Museo Nacional de Reproducciones Artísticas.
Las fachadas que presenta en la actualidad no son las originales. La principal fue prácticamente destruida por un ciclón y en 1886 tuvo que ser reconstruida en trazas clásicas por el arquitecto Ricardo Velázquez Bosco. Años antes, en 1877, la fachada que da a la calle Alfonso XII fue reformada y porticada por los arquitectos Antonio Felipe Peró, Manuel Antonio Capo y Mariano Carderera.
En la actualidad, y desde 1971, forma parte del complejo del Museo Nacional del Prado, y en sus salas se exponen las colecciones de arte del siglo XIX.

Museo del Ejercito.- Calle de Méndez Núñez, s/n.
Situado sobre lo que en tiempos fue el Salón de Reinos del antiguo Palacio del Buen Retiro. Durante la invasión francesa de 1808, la vecina Fábrica de Porcelana de la China -situada en el Retiro- se convirtió en centro de operaciones del ejército de Murat; así, cuando en Octubre de 1812 entraron en Madrid las tropas británicas, los alrededores del palacio se convirtieron en un improvisado frente de batalla que hizo que la mayoría de sus dependencias quedaran reducidas a escombros, salvándose únicamente el Salón de Reinos, el Casón y el Parterre.
En 1841, el Salón de Reinos se destinó a sede del Museo de Artillería. En la actualidad, el edificio está ocupado por el Museo del Ejército, un museo creado en 1932 en virtud de la fusión del Museo de Artillería, del Museo de Infantería (que estuvo situado en el Alcázar de Toledo), y del Museo Histórico Militar.
En sus salas podemos ver armamento de todas las clases y épocas, trofeos, banderas, uniformes, y maquetas; un rico fondo mediante el cual, el visitante puede comprender un poco mejor la historia militar española. Pero sin duda, uno de los principales atractivos es el edificio, en donde aún hoy, se pueden observar en su techo, las pinturas de las armas y blasones de los antiguos reinos de la Monarquía española de la época.

Museo de San Isidro.- Plaza de San Andrés, 2.
Situado a los pies de la parroquia de San Andrés, la historia de este edificio está ligada a la vida del patrón de Madrid, ya que en un palacio anterior situado en el mismo solar vivió en el siglo XI Iván de Vargas, patrón de San Isidro Labrador.
El edificio actual fue construido durante la primera mitad del siglo XVI por la familia de los Lujanes. Tras establecerse la Corte en Madrid en 1561, el edificio pasó a albergar el Tribunal de la Nunciatura hasta que en 1681 pasó a su nuevo emplazamiento en la calle del Nuncio.
En el patio de esta casa se encuentra el pozo milagroso en el que, según la tradición, San Isidro salvó a su hijo de morir ahogado al hacer subir las aguas hasta el brocal. Se cuenta que cerca del pozo se encontraban los aposentos de San Isidro y su mujer Santa María de la Cabeza, por lo que en 1663 se decidió establecer en esta estancia una capilla dedicada a los santos. En 1789 se decoró la capilla con pinturas al temple de Zacarías González Velázquez.
En 1974 el palacio se encontraba abandonado y presentaba síntomas de un acusado deterioro, por lo que fue aconsejable demoler algunas de sus dependencias. En 1989 el Ayuntamiento de Madrid transforma el edificio en Museo. Se rehabilitaron las partes antiguas, y se restauraron las pinturas y esculturas de la capilla,  con la ampliación de nuevos espacios para instalar el Museo de San Isidro, función que actualmente desempeña.

Museo Nacional de Antropología.- Paseo de la Infanta Isabel, 11 c/v Calle de Alfonso XII, 68.
Fue construido bajo la dirección del arquitecto Francisco de Cubas entre 1873 y 1875, por encargo del médico segoviano Pedro González de Velasco, quien invirtió todos sus ahorros en la creación de este Museo que fue inaugurado por Alfonso XII el 29 de Abril de 1875.
El edificio se levanta sobre un solar en esquina y fue concebido con trazas clásicas. Destaca su fachada principal, formada por un pórtico de orden jónico y rematada por un frontón triangular. En el interior la organización del espacio se realiza a través de una gran sala rectangular cubierta por una estructura metálica y de cristal.
Inaugurado con el nombre de Museo Anatómico, en un principio estuvo formado por la colección personal del doctor Velasco, que contenía objetos pertenecientes a la naturaleza vegetal, mineral y animal, y entre los que sobresalía una colección de más de 800 cráneos de individuos de varias provincias de España.
En 1887, a la muerte del doctor, el Museo fue adquirido por el Estado y en 1895 lo destinó a sede de la sección de Antropología, Etnología y Prehistoria del Museo de Ciencias Naturales.
En 1910 se volvió a constituir en museo independiente, recibiendo en un principio el nombre de Museo Nacional de Antropología, Etnología y Prehistoria, hasta que en 1940 será modificado por el de Museo Nacional de Etnología. Desde ese mismo año empezó a depender del Consejo Superior de Investigaciones Científicas hasta que en 1962, una vez declarado Monumento Nacional, pasó a depender de la Dirección General de Bellas Artes.
En 1993, y tras fusionarse con el Museo Nacional del Pueblo Español, se convirtió en el Museo Nacional de Antropología, función que actualmente sigue desempeñando.