Clásicos de la Repostería
Viena Capellanes.-

Según cuenta Pío Baroja en sus memorias, en un viaje a la exposición de Viena de 1871, el médico valenciano Martí descubre la fórmula del pan de viena y se trae la patente que registra en Madrid.

Busca un socio capitalista y se asocia con D. Matías Lacasa y así comienza la fabricación del pan de viena en 1873.      Sucursal calle Arenal años 20  

El nuevo pan de miga mas esponjosa es pronto aceptado y sustituye rápidamente a la hogaza clásica de mig a mas compacta.

El negocio prosperó.                   

 

 

Sucursal calle Ruiz de Alarcón años 30

El primer establecimiento se instala en los bajos de la calle de la Misericordia num. 2, haciendo esquina con la calle Capellanes (Hoy Maestro Victoria) en la casa de Capellanes, llamada así por pertenecer a los capellanes del convento de las Descalzas, de donde viene el título de "Viena Capellanes".  

Interior sucursal calle Preciados años 20   

Hacia 1876 muere el socio Martí y D. Matías Lacasa continua solo el negocio hasta 1894 año en que muere. Su esposa Juana ya anciana pone al frente del negocio a su sobrino Ricardo Baroja primero y posteriormente a Pío, su otro sobrino. La tía Juana muere en 1899 sin hijos y le hereda su sobrina Carmen Nessi y Goñi, madre de Ricardo y Pío Baroja. Entre la plantilla de panaderos hay un muchacho, Manuel Lence, natural de un pueblo de Lugo, que desde 1910 por el poco interés de los hermanos Baroja en el negocio, es el que administra la panadería. En 1916 debido a la mala marcha del negocio deciden venderlo a Manuel Lence.  
"Viena Capellanes", aquel ruinoso negocio para los Baroja, con Manuel Lence fue prospero y llego a tener doce sucursales y mas de cien operarios. La guerra civil y los difíciles años de la posguerra, junto a la muerte de Manuel Lence en 1957, vinieron a trastornar el prospero negocio, pero poco a poco y con tesón se fue consolidando la situación si bien a la muerte de Antonio Lence Mora y la enfermedad de su hermano Ricardo, a finales de los 80, volvieron a poner en jaque a la cadena.

Fue la tercera generación de Lences la que con su entusi  asmo y esfuerzo, y adaptándose a los nuevos tiempos, consiguieron el resurgimiento de "Viena Capellanes", que hoy cuenta con unas veinte sucursales en la comunidad de Madrid.    

 

Sucursal de la calle Genova años 2000

Sucursal de la calle Fuencarral años 2000

 

Estos son datos resumidos de este negocio familiar, para mas información os remito a la www.vienacapellanes.com donde encontrareis una mas amplia y completa información.

La Mallorquina.
Puerta del Sol, 8.

Este establecimiento tiene más de 100 años y en toda su andadura sólo ha cambiado de dueños una vez, cuando la familia de su fundador, el mallorquín Juan Ripoll, la vendió durante la guerra civil.
Fundada en 1894, se encuentra situada en el corazón de la Villa, la Puerta del Sol.  Desde entonces ha sobrevivido a varias reformas, respetando una estética sobria que nada tiene que ver a la decoración de finales de siglo XIX.
Debido a su privilegiado emplazamiento y a que se trata de un clásico centro de la repostería madrileña, su clientela es de lo más variada y asidua. Su horno funciona durante todo el día, de nueve de la mañana a nueve de la noche, y sus especialidades son las napolitanas de crema y sus trufas, que en cualquier época del año pueden comprarse en la pastelería o degustarse en el salón.

Restaurante Lhardy.- Carrera de San Jerónimo, 8.                                 
Esta casa fue fundada como una pastelería por el suizo Emilio Lhardy en 1839. En su trastienda se elaboraban los productos típicos de su lugar de origen, como los bollos suizos, los croissants y los canapés, una novedad en la repostería madrileña de la época. A los pocos meses, las buenas expectativas llevaron a Lhardy a ampliar el negocio e instaló una charcutería y un lujoso restaurante. Desde entonces, su casa se convirtió en lugar de encuentro y reunión de aristócratas, políticos e intelectuales y se fue haciendo costumbre degustar un buen jerez a la hora del aperitivo. También fue creciendo la fama de su gastronomía y los banquetes que se celebraban en sus salones, sobre todo en el conocido salón japonés del primer piso, al que solían acudir personajes como Isabel II, Alfonso XII, Espartero, Prim, O´Donnell, Serrano y Pérez Galdos, entre otros.
En 1880 el decorador Rafael Guerrero, padre de la conocida actriz María Guerrero, se encargó de dar una nueva imagen al local, resaltando la elegancia de su fachada con cristalerías y maderas de caoba traídas de la antigua colonia de Cuba. Todos estos matices han llevado a considerar a Lhardy como el primer restaurante de lujo que se instaló en Madrid, rango que conserva en la actualidad, al igual que su decoración decimonónica y su tradición gastronómica.
Rodilla .-

En 1939 Antonio Rodilla, se establece en Madrid e inicia su actividad con un pequeño establecimiento de repostería en la céntrica Plaza de Callao. Pasados unos años, decide poner a la venta una nueva gama de productos: sándwiches de fiambres. Ante la dificultad para encontrar en aquella época un proveedor de pan de molde de calidad, decide elaborar también su propio pan, llamado entonces Pan Inglés. A principios de los años 70, Rodilla realiza la apertura de un nuevo establecimiento en la calle Princesa y, algo más tarde otro en la calle Orense, ambos en Madrid. En 1992 se crea una nueva empresa, Artesanía de la Alimentación, en la que se centraliza toda la producción de materias primas exclusivas. A partir de ese momento se aceleran los planes de expansión y entre 1993 y 1994 se abren nuevos establecimientos en Preciados, Centro Comercial la Gran Manzana de Alcobendas y Bravo Murillo de Madrid. En 1995 ven la luz las dos primeras franquicias Goya y Las Rozas, dentro de la Comunidad de Madrid. Desde aquella fecha de 1992 hasta hoy, Rodilla ha estado y está inmersa en un importante proceso de expansión en diferentes zonas de la geografía española.

Establecimiento de Callao año 1939