Iglesia de Santa Barbara (Salesas Reales).- Calle de Bárbara de Braganza, 1 y 3.
Se trata de la iglesia del antiguo Monasterio de la Visitación de religiosas de San Francisco de Sales, más conocido como las
Salesas Reales, y que fue fundado en 1748 por la reina Bárbara de Braganza, mujer de Fernando VI.
Las obras de la iglesia de Santa Bárbara, junto a las del convento, fueron realizadas por el arquitecto Francisco Carlier, con la colaboración de Francisco Moradillo, y se concluyeron en 1757.
El 28 de Octubre de 1870, durante los años del sexenio revolucionario la iglesia y el monasterio fueron exclaustrados. El Estado se incautó del monasterio y lo destinó a Palacio de Justicia, mientras que la iglesia siguió abierta al culto. En el arreglo parroquial de 1891, la iglesia se convirtió en parroquia, función que continúa desempeñando en la actualidad.
En cuanto al edificio, se levanta sobre una planta de cruz latina coronada con una gran cúpula de tambor sobre pechinas. Del exterior, destaca la decoración de la fachada con pilastras de orden compuesto y las estatuas de San Francisco de Sales y Santa Juana Francisca Fremiot (fundadores de la Orden de la Visitación), realizadas por Alfonso Giraldo Vergaz. En el interior, se encuentran los sepulcros de Fernando VI y Bárbara de Braganza, realizados por el arquitecto Francisco Sabatini y el escultor Francisco Gutiérrez por encargo de Carlos III. También se encuentra el sepulcro del general Leopoldo O´Donnell, obra de García Suñol.

Iglesia de San Gines.- Calle del Arenal, 13.
Situada en la calle Arenal, poco sabemos de su origen y fundación. Dedicada a San Ginés de Arlés, pudo ser en sus orígenes una antigua ermita ya existente a finales del siglo XIII, y entorno a la cual se fue estructurando posteriormente el llamado arrabal de San Ginés. No obstante, el primer documento que tenemos sobre su existencia es de la segunda mitad del siglo XIV.
Del primitivo templo poco más podemos decir, únicamente que la capilla Mayor fue construida en 1453 bajo el patronato de los esposos Gómez y María Guillén.
En 1642, con la destrucción de dicha capilla, se dio el paso para la construcción del edificio actual puesto que fue necesario derribar toda la iglesia.
Así, en 1645, y mediante la donación de setenta mil ducados realizada por un tal Diego de San Juan, devoto y rico parroquiano, el maestro Juan Ruiz levantó un nuevo templo, que tras algunas modificaciones durante el siglo XVIII y una restauración realizada tras el incendio de 1824 que destruyó toda la cabecera, han conferido al edificio su aspecto actual. Se trata de una iglesia de planta de cruz latina, de tres naves, con crucero y cúpula.

En el exterior, destaca la fachada a la calle Arenal, con la lonja de entrada, y que fue realizada durante el siglo XIX por José María Aguilar en estilo neoplateresco. En su interior, merece citarse la capilla del Santo Cristo, de origen incierto, aunque también se sabe que fue reconstruida por Juan Ruiz en 1656. En esta capilla, se halla una imagen de Cristo, ejecutada por el escultor Alfonso Vergaz, y que llegó a ser una de las más veneradas de la Villa.