Parque de Bomberos nº 1 .- Calle Santa Engracia, 118
Fue construido entre 1868 y 1871 junto a un gran almacén de todo tipo de efectos municipales. Se trataba de un edificio de grandes dimensiones articulado entorno a una planta irregular de 10.010 metros cuadrados de superficie. Su interior estaba dividido en varios pabellones destinados a muy diversos usos: depósito de planos y proyectos, oficinas, almacén, escuelas municipales, y un parque de bomberos.
Derribado en 1986, su lugar lo ocupan actualmente varios bloques de viviendas, perviviendo únicamente el parque de bomberos.

Primer depósito elevado del Canal de Isabel II.- Justo enfrente del parque de bomberos, se encuentra este primer depósito elevado. Situado en la calle Santa Engracia, tiene forma de torre cilíndrica con una altura de 36 metros fabricada en acero y ladrillo. En la parte superior, se alojaba una cuba de estructura metálica de 1.500 m3 de capacidad con una cubierta forrada de zinc.
Con el inicio del siglo veinte se constató la imposibilidad de dar servido a las viviendas situadas por encima de los 670 metros de altitud. Así, surgió la idea de construir el  que con el adecuado bombeo de las aguas enterradas de los depósitos inmediatos, conseguiría elevar la cota y garantizar el suministro hasta los pisos más altos de las nuevas viviendas de las zonas del ensanche: los barrios de Salamanca, Chamberí y Cuatro Caminos.
Inaugurado en 1911, el Depósito Elevado se mantuvo en funcionamiento hasta 1952 que pasó a ser utilizado como dependencias provisionales del Archivo del Canal. A mediados de los años ochenta la torre del Depósito fue restaurada y rehabilitada por los arquitectos Javier Alau y Antonio Lopera que realizaron una intervención ejemplar adecuando el espacio interior del depósito a las exigencias de una magnífica Sala de Exposiciones.

Archivo General de Protocolos.- Calle Alberto Bosch, 4
Aunque ya Felipe V mandó por decreto de 23 de Julio de 1701 recoger los protocolos en las Casas Consistoriales de Madrid y otras ciudades de España, no va a ser hasta el reinado de Carlos III cuando por real cédula de 5 de Marzo de 1765 se funde el Archivo General de Protocolos de Madrid, entonces llamado Archivo General de Escrituras Públicas. Este archivo tenía como propósito recoger los protocolos de los escribanos reales que habían fallecido en Madrid, y que se encontraban en poder de religiosos, cofradías, y particulares.
En 1931 el archivo pasó a depender del Ministerio de Instrucción Pública, y en 1933 pasó a denominarse Archivo Histórico de Protocolos de Madrid. Entre sus fondos se guardan documentos notariales con una antigüedad que se remonta al año de 1504. Además, van pasando a este archivo los protocolos notariales de Madrid que cumplen 100 años de antigüedad.
Tras haber pasado por varios edificios a lo largo de su historia, primero en la Casa de la Villa y más tarde a un edificio en la Carrera de San Francisco, 16; el 12 de Octubre de 1886 se estableció en su actual emplazamiento de la calle Alberto Bosch.  El edificio actual fue construido por el arquitecto.
Joaquín de la Concha entre 1884 y 1886, por encargo del entonces Ministro de Gracia y Justicia Manuel Silvela. Basándose en un proyecto enormemente funcional, con una concepción arquitectónica medievalista, el edificio fue construido entorno a un patio rectangular utilizándose únicamente materiales incombustibles.

Mercado de San Miguel.- Plaza de San Miguel 
En el solar que hoy ocupa este mercado estuvo en tiempos la antigua iglesia parroquial de San Miguel de los Octoes, cuya antigüedad se remonta por lo menos a comienzos del siglo XIII, pues es una de las diez parroquias que menciona el fuero de Madrid de 1202. A comienzos del siglo XIX un incendió arrasó por completo el templo y su solar acabó por convertirse en una plaza pública en la que era frecuente celebrar un mercado de comestibles, disponiéndose para ello hileras de cajones de madera según dictaban las directrices de policía urbana y de la fiscalidad municipal.

Desde mediados del siglo XIX se fueron abriendo paso las ideas higienistas y funcionalistas de urbanistas, médicos y científicos que denunciaban la insalubridad y la suciedad de estos mercados al aire libre, que además dificultaban el tráfico rodado y peatonal porque solía extenderse la compraventa a las calles colindantes. Sin embargo, habrá que esperar a la década de 1870 para que se construyan en la ciudad los primeros mercados cubiertos de tutela municipal, cuyo número no pasó de cuatro a finales del siglo XIX. Estos mercados eran los mercados de hierro de los Mostenses (1875), el de la Cebada (1875), el de Chamberí (1876) y el de la Paz (1882), a todas luces insuficientes para una ciudad que rondaba el medio millón de habitantes.
El mercado de San Miguel fue construido entre 1913 y 1916 por el arquitecto Alfonso Dubé y Díez en la plaza donde antes se celebraba la tradicional venta de comestibles al aire libre. Tiene como precedente el proyecto que en 1835 realizó el también arquitecto Joaquín Henri, pero sólo llegaron a construirse las portadas delanteras para tapar el mal efecto que producían los cajones en la plaza. Este mercado construido por Dubé es el único representante de su clase que queda en la ciudad de la llamada arquitectura del hierro, pues todos los demás que se construyeron en el último tercio del siglo XIX desaparecieron. De su construcción destacan los soportes de hierro de fundición de la estructura, la composición de las cubiertas, el sistema de desagües y, sobre todo, el hecho de que se construyera en dos partes para no interrumpir la mercadería. El acristalamiento exterior es posterior.

Palacio del Hielo y del Automóvil )CSIC).- Calle del Duque de Medinaceli, 4 y 6.
En 1920 la empresa belga propietaria del Hotel Palace adquirió un gran solar de 4.500 metros cuadrados que había en la calle de Jesús de Medinaceli, frente al mencionado hotel, para construir este edificio destinado al ocio y a modernos establecimientos comerciales. Sus trazas fueron diseñadas por el arquitecto belga Edmon De Lune y las obras, que se prolongaron hasta 1922, fueron dirigidas por los arquitectos Gabriel Abreu y Fernando García Mercadal.
El edificio resultante estaba organizado en torno a tres patios interiores y poseía una fachada monumental de 85 metros de longitud ordenada en tres niveles y rematada por tres cuerpos sobresalientes que coincidían con los lugares de acceso.
En la planta baja se dispuso una pista de patinaje sobre hielo de 55 metros de longitud y 27 metros de anchura, además de sus dependencias accesorias –como un salón estilo imperio donde mudar el calzado-, un salón estilo Luis XIV para bailar y tiendas; en el entresuelo se colocaron pequeñas gradas y galerías que daban a la pista de hielo y desde las que se podía acceder a un restaurante y a una sala de fumadores; el último piso, provisto con una entrada independiente que daba a la calle de San Agustín, se habilitó como sala de exposición y venta de automóviles.
Poco duraron estas actividades, pues en 1928 el edificio fue adquirido por el Estado para convertirlo en Centro de Estudios Históricos, lo que, obligó a realizar una remodelación profunda del inmueble. A través de esta reforma, concluida en 1933 y dirigida por Pedro Muguruza Otaño, la pista de patinaje se transformó en patios interiores y despachos, a la vez que fueron retiradas de la fachada las marquesinas de hierro y cristal y la galería de arcos del segundo piso, perdiendo, así, el estilo francés con que había sido concebido.
Después de la Guerra Civil se estableció en el edificio el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (C.S.I.C.) y fue objeto de nuevas reformas, como las realizadas en 1941 por Ricardo Fernández Vallespín y en 1950 por Miguel Fisac. Un incendio ocurrido en 1978 obligó de nuevo a reacondicionar gran parte del edificio y a restaurar la fachada, tarea que se prolongó hasta 1982 bajo la dirección de obras del arquitecto Guillermo Sánchez Gil.

Patronato de Enfermos.-
Calle de Santa Engracia, 11.

Fue construido entre 1921 y 1924 por el arquitecto Luis Ferrero Llusiá como encargo del Patronato de Enfermos, asociación que había sido fundada en 1907 para socorrer a enfermos pobres, y que hasta ese momento estaba situada en la calle del Almendro.
En cuanto al edificio, Ferrero utiliza la misma línea regionalista típica de la arquitectura española que surge a raíz de la crisis de 1898. Es interesante la mezcla de ladrillo con mampostería de piedra, que unido a la utilización de azulejos de Talavera -realizados por Navarro y Vidal-, logra una interesante riqueza decorativa.

Edificio de Blanco y Negro.- Situado entre las calle de Serrano y el Paseo de la Castellana, fue construido en 1899 por el arquitecto José López Sallaberry como sede y talleres de la revista Blanco y Negro, y a partir de 1903 del diario ABC.
En el edificio de Blanco y Negro, López Sallaberry consiguió perfectamente conjugar la belleza propia de un palacete situado en el barrio de Salamanca, con la funcionalidad de un edificio industrial. Levantado sobre una planta rectangular, destaca la fachada a la calle Serrano, de tres pisos, y con un marcado acento neo plateresco.
En 1926, el edificio fue ampliado por el arquitecto Aníbal González, quien añadió un segundo cuerpo hacia el Paseo de la Castellana, y en el que vuelve a destacar la fachada, esta vez realizada en azulejo, siguiendo el modelo de la corriente regionalista sevillana.
Tras el traslado de ABC a su sede actual en la calle Juan Ignacio Luca de Tena, en la actualidad ha sido convertido en un centro comercial.