Monasterio de
San Vicente el Real

Construido entre los siglos XII y XVII, su ubicación, en una pronunciada pendiente, condiciona la forma en que se distribuyen los edificios y dependencias monásticas en torno al claustro, así como la acusada diferencia de niveles entre ellas.
Sufrió dos incendios de 1616-1617, que obligaron a la reedificación, casi íntegra, del monasterio. De todo el conjunto, lo único que se conserva de la primitiva iglesia románica es el ábside y parte de la nave , cuyo coro, a los pies, se aprovechó más tarde en la cabecera de la nueva iglesia.
Intervenciones posteriores, durante los siglos XVIII y XIX, no han impedido que el monasterio conserve, en gran medida, el aspecto que resultara de las ya citadas obras emprendidas a comienzos del XVII, donde además la intervención de Pedro de Brizuela es evidente.

Según la leyenda fue edificado sobre un templo dedicado a Jupiter.

 Está ocupado por monjas cistercienses.