Paseo del Salón

Fue abierto el año 1786.

Por su orientación sur, durante décadas fue el lugar preferido por los segovianos para pasear en los crudos días del invierno, y para la organización de festivales y ferias al aire libre, por lo que hubo de ser ampliado y reformado en numerosas ocasiones.

Tiene fuentes, bancos, paseos asfaltados, iluminación, parterres con flores de temporada y árboles y arbustos de diversas especies, entre los que destacan los cipreses, palmeras y adelfas.

En un lateral, ante un horizonte cerrado por las cercanas lastras y la sierra lejana, hay un pequeño monumento, obra del escultor Aniceto Marinas, dedicado al poeta José Rodao.