Catedral de San Juan Bautista
Badajoz

El edificio que hoy vemos , debió iniciarse a mediados del siglo XIII, continuando su construcción con sucesivas modificaciones y ampliaciones hasta finales del siglo XVIII. Pero en su parte más importante parece que ya estaba terminada en el siglo XV.

El edificio primero o medieval es un templo gótico de tres naves de cinco tramos, con crucero y con una cabecera de tres ábsides.

Hay autores como el Académico Tejada Vizuete que defienden que la Catedral Nueva de Badajoz comenzó a construirse en torno al siglo XV ya que en algunos documentos del Sínodo del Obispo Manrique de Lara, celebrado en la primavera de 1501, se dice que esta asamblea diocesana se celebró "en la iglesia de Santa Maria de la See, que es dentro del castillo", y no, deduce lógicamente Tejada Viezuete, en la Catedral Nueva construida sobre el campo de san Juan y que lleva el nombre del Bautista.

Durante los dos primeros tercios del siglo XVI se ejecutaron la mayoría de las capillas laterales, así como la parte superior de la torre y el claustro. En el siglo XVII se perfeccionan las portadas occidental y septentrional, correspondiendo ya a los años finales de dicho siglo una serie de reformas sustanciales, ampliando las capillas laterales y edificando otras dependencias.

El trazado del templo catedralicio de Badajoz responde al modelo de planta basilical de tres naves, la central más ancha y elevada, con un sencillo crucero.

Debido al carácter fronterizo de la ciudad con la vecina nación de Portugal, el exterior del templo catedralicio está construido a modo de fortaleza. Sus fuertes muros, así como su majestuosa torre, está coronados de almenas.

En el crucero de la nave de san Blas se encuentra la puerta que da acceso al claustro de la Catedral de Badajoz. Este claustro, situado al lado meridional del templo, fue mandado construir por el Obispo Fray Alonso de Manrique en el año 1509 y se terminó en 1520.
Tienen planta cuadrada, con cinco tramos en cada lado, cubiertos por bóvedas de crucería con terceletes. Los arcos del patio son apuntados, conforme a los rasgos góticos característicos del momento de su construcción.
Destaca en el claustro catedralicio la sin par Lauda sepulcral de don Lorenzo Suárez de Figueroa, de la que dice Tejada Vizuete que "es una de las primeras obras del Renacimiento italiano que llegaron a España, atribuida por los estudiosos al broncista veneciano Alexandro Leopardi" y en la que destaca el magnífico retrato del cortesano y noble extremeño.
Desde el claustro se accede a diversas capillas, a la Sala Capitular y al Museo catedralicio.