Catedral de la Santa Cruz y Santa Eulalia
Barcelona

Tiene como titulares la Santa Cruz y Santa Eulalia. Ya en el año 599, durante el concilio de Barcelona de la época visigoda, se la denomina sanctae crucis. Por este motivo, el cimborrio viene coronado con la imagen de Santa Helena, madre de Constantino, que halló -según la tradición- la Cruz Verdadera, en Jerusalén.
Más tarde, (siglo IX), se le añadió el de Santa Eulalia, que se venera a partir del hallazgo prodigioso de sus reliquias en Santa María de las Arenas del Mar (año 877). Desde su origen, la Santa Cruz fue el único titular de la catedral.

Las obras de la actual catedral gótica, se iniciaron el 1 de mayo de 1298, durante el pontificado del obispo Bernat Pelegrí y el reinado de Jaime II y fueron prácticamente acabadas a mediados del siglo XV, en tiempos del obispo-patriarca Climent Sapera, siendo rey de Aragón Alfonso V.
Exceptuando el actual cimborrio y la fachada principal, la catedral gótica se terminó en ciento cincuenta años, y se podrían destacar tres etapas características: En la primera se planeó todo el edificio: dos puertas laterales con estructuras arcaicas de factura italiana, la planta de tres naves con la misma altura, un solo ábside, un deambulatorio y 10 capillas radiales, el presbiterio con su altar mayor, la cripta y el falso crucero. Hemos de destacar en este período la actuación del arquitecto Jaime Fabré, como también la aportación de los fieles y de los clérigos. El obispo Ponç de Gualba (1303-1334), fue el gran impulsor de esta obra que se preocupó de que nunca faltaran los recursos económicos necesarios.
La segunda etapa se caracteriza por la prolongación de las tres naves con las capillas laterales hasta llegar a la altura del trascoro.

Estas tienen una galería superior, con tal disposición que parecen dos naves más, y da la sensación de que el templo diverge más que converge, dando una amplitud y una iluminación que son propias del gótico catalán.
La tercera etapa se debe fundamentalmente al obispo de Barcelona, denominado el Patriarca Sapera (muerto en 1430); se construyó la parte inferior del cimborrio, y a la vez se abrieron -con unos arcos más amplios- las capillas de los pies de la iglesia.
La fachada principal es la obra más reciente de la catedral: de fines del siglo XIX y principios del XX. Con un cimborrio, que tiene una altitud de 70 metros. Normalmente el cimborrio se encuentra sobre el falso crucero, pero en la Catedral de Barcelona se encuentra sobre el atrio de la entrada principal.
El claustro fue construido durante los siglos XIV y XV. Tiene capillas en tres de los laterales; el cuarto está reservado a las salas capitulares, antigua y moderna. Se pasa del interior de la basílica al claustro por un magnífico portal que tiene elementos del siglo XI.

Al instalar este portal procedente de la antigua basílica románica, se le añadieron el tímpano y la crestería, que son góticas.
La antigua capilla episcopal, llamada de las santas vírgenes (siglo XIII), y conocida en la actualidad como Santa Lucía, fue fundada por el obispo Arnau de Gurb (año 1284), cuyo sepulcro, restaurado en el siglo pasado, se colocó en un arcosolio incrustado en el muro de la izquierda de la citada capilla.
En frente de él, se encuentra en otro arcosolio, el sarcófago del canónigo Francisco de Santa Coloma, de mediados del siglo XIV; lo corona un calvario tallado en piedra sobre un fondo de cristal azul. Las pinturas murales y la imagen del altar son de Nuet y Martí (años 1940-1945). La pintura del tímpano del portal es de Joan Llimona (año 1901).