Catedral de Santa María y San Julián
Cuenca

Se iniciaron sus obras en los años finales del siglo XII; en torno al primer cuarto del XIII se supone que en este periodo fueron concluidas la cabecera y el crucero, y en la segunda mitad del mismo siglo se avanza en la nave central con su singular triforio, único en España, todo ello con elementos de tradición normanda y franco-borgoñona (gótico primitivo).

La fachada actual no es la original, aquella fue sustituida por otra en el siglo XVII, que a su vez, al quedar dañada por el hundimiento de la Torre de las Campanas en 1902, fue sustituida por ésta inconclusa; proyecto del arquitecto Vicente Lampérez.

En el siglo XV se le agrega a lo edificado la girola. Durante los siglos XIV, XV y XVI se cierran los andenes con magníficas capillas abiertas a las naves laterales.

En el siglo XVIII Ventura Rodríguez transforma el primitivo ábside y crea el transparente.

La catedral es de planta de cruz latina y dispone de tres naves con una amplia cabecera que termina en un ábside poligonal provisto de siete lados y flanqueado por dos naves a cada costado que sirven de ingreso a la girola, realizada en 1448.

Justo en el crucero se levanta una bóveda central.

 

 

El coro está situado en el centro de la catedral, frente al altar mayor. La sillería construida en madera de nogal, es obra de Manuel Gassó del año 1753. Dispone de 53 relieves tallados que representan imágenes de diversos santos.

La sacristía, es obra de finales del XV y principios del XVI. Estilo de transición del gótico al plateresco. Se trata de una estancia rectangular con bóveda de crucería profusamente decorada. En su origen tenía ventanales góticos, pero fueron suprimidos para colocar la cajonería en el siglo XVIII. Esta fue tallada por Vicente Bort siguiendo las trazas de Ventura Rodríguez.

La mesa del centro es de mármol con tablero de una sola pieza, obra de Blas de Rentería, de 1758.