Catedral de Santa María
Girona

Comenzada en 1312 por un maestro llamado Enrique, que en 1321 dejaría su lugar a Jacques Farrau. La catedral de Girona es un interesante templo gótico de planta rectangular estilizada y compacta, nave única, capillas laterales trapezoidales y girola en la cabecera. Se trata de uno de los mayores espacios abovedados en piedra, cubiertos por cuatro bóvedas cuatripartitas sencillas de 23 metros de luz estructural y 34 metros de altura en la clave.

El alzado interior de los tramos, con grandes huecos y un triforio muy desahogado, está dominado por la apertura de esbeltos ventanales y recorrido por la oscura faja horizontal del triforio. En el testero oriental de la nave se abren los tres arcos de la cabecera, que descubren la sección de la iglesia primitiva. Sobre ellos, tres sencillos rosetones -mayor el central - iluminan la nave, dejando en penumbra el altar mayor y la girola.

Merece destacarse asimismo el claustro, comenzado a principios del siglo XII, de planta trapezoidal forzada por las condiciones del solar. Es interesante por su estructura de dobles columnas que soportan gruesas arquerías, sobre las que descansan las bóvedas de cañón o de cuarto de cañón. A intervalos, la arquería se refuerza, complementando las columnas con machones coronados por un triforio corrido, como si se tratara de un capitel.