Catedral de Santa María
Huesca

Junto a la mezquita, se alzó en el siglo XII la pequeña iglesia de Santa María: de la que queda un pórtico compuesto por tres arquivoltas: la interior dovelada, con rollos exentos en su intradós; la central de moldura tórica y la exterior de puntas de diamante. Una parte del primitivo claustro románico queda adosado al lado norte del templo. Actualmente está en restauración; pero ya pueden disfrutarse las imágenes de lo que se conserva del mismo.

Recién consagrado obispo de Huesca el sobrino de Jaime I: Jaime Sarroca, el rey juzgó indecorosa la celebración del culto cristiano en la mezquita aljama, por lo que en 1273, propuso la construcción de una nueva Catedral, asignando a este fin los primeros recursos económicos.

Diversos litigios demoraron el comienzo de las obras hasta 1294.
Entre 1294 y 1309 se levantaron la cabecera con su ábside mayor, y los cuatro laterales; el muro norte del crucero con su puerta de arco de medio punto y el edificio anexo, ara, sacristía y archivo, todo ello a costa del cabildo. En el mismo periodo se confió la construcción de las naves laterales y sus capillas a la iniciativa de particulares, que sufragaban las costas a cambio del derecho de enterramiento.
Superado el largo y poco afortunado pontificado de García de Gudal (1201-1236), se produjo la elevación del nivel cultural del cabildo, culminando con la figura del obispo Vidal de Canellas (1237 - 1252), acreditado jurista, a quien Jaime I encomendó la compilación del derecho aragonés, promulgada en las Cortes de Huesca de 1247. El renacer cultural del cabildo se produce bajo la dirección de Domingo Sola (1252-1269), profesor de derecho canónico y obispo de Huesca.

Le sucedió Jaime Sarroca, sobrino de Jaime I (1273-1290), a quien se atribuye la redacción material de la Crónica de Jaime I. Cerró la sede episcopal del XIII otro catalán: fray Ademar (1290 - 1300), dominico.

 

Tomado de "Huesca, Historia de una Ciudad: La Iglesia, la Cultura y el Arte medievales en Huesca.