Lleida - Seu Vella y Seu Nova

De todo el conjunto histórico de Lleida sobresale en importancia la Catedral de Nuestra Señora de la Asunción,

símbolo perenne de la ciudad y construida en lo alto del Puig del Castell; llamada

 

La Seu Vella

El templo, que debía sustituir a una primitiva iglesia románica, empezó a levantarse en el año 1203 bajo la dirección del arquitecto Pere de Coma, primer maestro de la obra y autor de los planos, se terminó con formas góticas en 1278, siendo consagrada a Santa Maria.
La planta, plenamente románica, consta de tres naves, amplio crucero con gran cimborrio octogonal rematado con pináculos y cabecera compuesta por cinco ábsides.
El buen hacer en la talla se manifiesta en el exterior en las magníficas portadas de los Apóstoles, de los Infantes y en la de la Anunciata. En su ángulo suroeste se levanta el campanario, del siglo XIV, de planta octogonal, con cuatro pisos y rematado en templete con esbeltos pináculos y ventanales.
Por una puerta, dispuesta en la fachada oeste de la iglesia, se accede al claustro. Es de planta rectangular con galerías cubiertas con bóvedas de crucería y grandes ventanales góticos que se abren al exterior a través de una trabajada tracería en piedra.
El interior es severo y espacioso, tiene planta de cruz latina con esbeltas columnas y capiteles esculpidos. La torre del campanario, de 70 metros, se eleva en un extremo del claustro al lado de la puerta de los Apóstoles.
El espacio más interesante del interior es, sin duda, el creado por el cimborrio. Cuatro espléndidos arcos torales sostienen una estructura de trompas cónicas que permiten el paso a una cúpula de planta octogonal. Especial atención merece también la decoración escultórica de los capiteles y frisos, de una gran variedad y riqueza. En ellos alternan los temas del Antiguo y Nuevo Testamento y escenas de la vida cotidiana, de la fábula o de la leyenda con otras de temas vegetales o geométricos, como el zig - zag, la punta de diamante o los arcos entrecruzados.

En 1714, en virtud del Decreto de Nueva Planta promulgado por Felipe V tras su victoria en la Guerra de Sucesión, la Seu Vella pasó a ser cuartel militar y Lleida no contaría con una nueva catedral, la Seu Nova, hasta el reinado de Carlos III.
La antigua catedral de la
Seu Vella, declarada monumento histórico-artístico, se yergue en lo alto de la colina y señorea la ciudad desde la altura.

La Seu Nova

Esta Catedral Nueva fue mandada construir por Carlos III en 1761 como compensación por la ocupación militar de la antigua catedral. Dirigió la obra el arquitecto Francisco Sabatini. Es la primera muestra de arquitectura neoclásica en Cataluña. Durante la Guerra Civil, fue pasto de las llamas y perdió parte de su riqueza. Acabada en 1781, es un templo neoclásico que, sin embargo, no alcanza a tener la importancia de la Seu Vella.

El exterior está formado por tres zonas. La parte baja está hecha a modo de zócalo del que surgen sencillas pilastras adosadas que se intercalan en tres arcos centrales de medio punto. Las zonas laterales soportan las torres con bonitas cúpulas que están decoradas con cuatro ventanas circulares. El ático tiene una hermosa balaustrada con el escudo de los Borbones.
El interior tiene tres amplias naves de la misma altura, capillas laterales, crucero y ábside con girola. Está cubierta con bóveda de cañón, sostenida por poderosos pilares con capiteles corintios.
El Altar Mayor está compuesto por una sencilla ara de piedra en el presbiterio. El techo está decorado con magníficas pinturas del pintor Antonio Navarro Vega en las que se representa el dogma de la Asunción de María Santísima. En él se encuentra un Cristo de líneas románicas sobre una sencilla cruz bizantina. El Cristo está cobijado por un baldaquino que oculta parte de las pinturas de la bóveda.
La Capilla de San Anastasio está dedicada al patrono de la ciudad de Lleida. Su retablo es de estilo neoclásico y fue realizado por el artista Bernabé Farré. Está estructurado en seis columnas que sostienen un grandioso coronamiento en el que campea el escudo de Lleida. Además, podemos ver la figura del Espíritu Santo rodeada de cabecitas de ángeles. La escultura del santo data de 1770 y es obra del escultor vallisoletano Fernando del Campo.
El Archivo Capitular de gran importancia guarda los códices de Roda y Lérida, realizados entre los siglos IX y XV, y unos pocos incunables como el Breviario de Lérida e Historia Mundi. Se completa con una biblioteca auxiliar, especializada en Derecho Canónico y Oratoria.
En el Museo Capitular se puede admirar una rica colección de 15 tapices flamencos del siglo XVI que representan pasajes bíblicos, escenas cortesanas y composiciones mitológicas. Se encuentran también importantes pinturas de Antonio Rafael Mengs, Guido Reni y Alonso Cano. Destaca un extraordinario crucifijo de marfil del siglo XVIII.
El Museo Diocesano se considera uno de los elementos más valiosos del Obispado de Lleida. Destaca un precioso crucifijo románico y una arqueta-relicario del siglo XIV. Importante es la rica colección de tallas de la Virgen y Jesús que van del románico al neoclásico.