Catedral de Nuestra Señora de los Remedios
Mondoñedo (Lugo)

Fue construida en el siglo XII, pero volvió a reconstruirse en el XVI al haber quedado destruida por un incendio. Presenta una curiosa mezcla de estilos: las torres son barrocas, la portada es románica con un rosetón del siglo XIV y claustros del siglo XVII. En el interior merecen especial atención los frescos del siglo XV que decoran los dos lados del coro. En el Altar Mayor se conserva la imagen de Nuestra Señora la Inglesa, traída de la catedral de Saint Paul en Londres en época de la reforma de Enrique VIII. El Museo Diocesano guarda estatuas, retablos y obras pictóricas de Zurbarán y el Greco.

En el año 1112 se trasladó la sede episcopal hasta Mondoñedo, a partir de aquí la vida de este pequeño poblado fue centralizada en torno a este Monumento, que es la catedral, construida en el año 1219 por Don Martín, obispo de la sede.

Una vez que el Obispo Don Martín estableció definitivamente la Sede en Mondoñedo, puede decirse que comienza la historia de la pequeña urbe, que fue naciendo en torno a la iglesia, como Compostela al lado del sepulcro del Apóstol, o como Burgo de Osma al lado de su imponente catedral.

El monumento, pues mas primitivo y mas importante de la ciudad es precisamente la Catedral, comenzada por el mencionado Don Martín en 1219 y consagrada en 1248 , si bien en 1225 parece que una parte ya estaba dedicada al culto. Fernando III el Santo, Rey de Castilla, peregrinando a Compostela en 1232 acompañado de su esposa la Reina Doña Beatriz de Saubia, visitaron Mondoñedo y a su Obispo Don Martín. Es probable que el Rey contribuyera a la obra, como contribuyó a las de las catedrales de Burgos y Toledo y a las tantas otras iglesias y monasterios.

La Catedral de Mondoñedo centro religioso y civil de la población tiene ante si una plaza, centro urbano, del que parten las calles en sentido radial. En las mañanas de los domingos, cuando en la plaza se pone el mercado, el colorido que presenta es de lo mas típico de España. Parece arrancado de uno de los cuadros que, en el siglo pasado, nos pintaba Valeriano Bécqer, plasmando todo el encanto de tipos y Costumbres Populares.