Catedral de Santa María
Murcia (Diócesis de Cartagena)

La Diócesis Cartaginense, desde la baja época romana,  hasta mediados del siglo XIII, tuvo su sede en la ciudad de Cartagena de donde recibió, y aun conserva, su nombre. En carta plomada fechada el 26 de Mayo de 1291, y tras la aprobación del Papa Nicolás IV (1288-1292) por Bula de 1289, el rey don Sancho autoriza el traslado de la Sede episcopal de Cartagena a la ciudad de Murcia, pero con la expresa condición de conservar su antiguo nombre de Cartagena.

El origen de este templo Catedral está íntimamente vinculado a los avatares de la Reconquista del Reino de Murcia, realizada por el príncipe Alfonso (futuro Alfonso X el Sabio) entre 1243 y 1245.

La Catedral empezó a construirse en el solar de una antigua mezquita árabe durante el siglo XIV (1394), aunque tiene muchos elementos del Renacimiento y del Barroco.

Posee una monumental fachada barroca, proyectada por Jaime Bort en 1737, con una torre de 95 metros de altura, construida a lo largo de 272 años, en la que intervinieron varios artistas, que fue finalmente coronada por Ventura Rodríguez.

El interior del templo es en su mayor parte gótico. Sobresalen en èl,  la Capilla de la girola, llamada de los Vélez, de estilo gótico flamígero con bóveda estrellada, y la capilla de los Junterones, de decoración renacentista. Una espléndida puerta plateresca conduce a la Sacristía, cubierta con una cúpula gallonada.

De las tres portadas de la Catedral, la de los Apóstoles, en la parte derecha del transepto, es la mas antigua. Las obras comenzaron hacia 1465, siendo maestro mayor Diego Sánchez de Almazán.

En el lado izquierdo del transepto se encuentra la portada de la Cruz. Para su construcción hubo que demoler la vieja fachada.

La portada principal. Se encuentra enmarcada en la gran facha barroca. Con su ornamentación escultórica, las columnas y los abundantes relieves, la fachada se asemeja a un incomparable y monumental retablo barroco.