Catedral Vieja de Santa María
Salamanca

La Catedral Vieja, románica y ojival y la Catedral Nueva, formidable y robusta, se funden con plena naturalidad, aunque la imagen más conocida sea la de la Torre del Gallo, lo cierto es que ambas iglesias mayores ofrecen, tanto por fuera como por dentro, infinitas perspectivas de gran belleza. _

Construida a partir de 1140, en cierta medida ensombrecida por su fiel compañera a lo largo de los siglos, se halla la Catedral Vieja, muestra máxima del arte románico salmantino. Esta obra maestra del románico data del siglo XII. Sin duda, su elemento mas vistoso y destacable lo constituye la Torre del Gallo, que se alza a la altura de la Catedral Nueva, con sus dobles ventanas y sus fuertes nervios. Posee elementos de la pintura del siglo XIII, como la capilla de San Martín y las decoraciones de los sepulcros de los siglos XIV y XV. El Patio Chico forma uno de los rincones mas acogedores de Salamanca, formado por absides semicirculares y con el cimborrio, llamado por la forma de su veleta Torre del Gallo, derivada de influencias bizantinas y aquitanas.

De su interior, destaca el retablo del Altar Mayor, obra del italiano Nicolai Florentino en 1445.

Consta de 54 tablas pintadas al temple con escenas de la vida de Jesucristo y de la Virgen María, y acoge entre otros a la Virgen de la Vega, patrona de la ciudad, de estilo románico. Debajo de la torre se encuentra la Capilla de San Martín, que destaca por el sepulcro policromado del obispo Rodrigo Díaz y por sus paredes repletas de pintura mural gótica. En la capilla de San Bartolomé se haya el suntuoso sepulcro de Diego Anaya. El órgano data del siglo XV y tiene elementos moriscos.