Catedral de Santa María  
La Seu de Urgel (Lleida)

 

Odón, venerado también como santo, y patrono de la ciudad, gobernó la diócesis desde 1095 a 1122.

De él se conserva la carta que dirigió a sus fieles, otorgando indulgencias a quienes con sus donativos anuales contribuyesen a la reconstrucción de la catedral.

La respuesta del pueblo fue extraordinaria, se reciben donativos a lo largo de todo el siglo XII, hechos para "la obra de Santa María", y que provenían de los puntos más diversos de la diócesis y de todas las clases sociales.   

 

La obra, dirigida por el "maestro de operarios", avanzaba decididamente pero con lentitud, según el ritmo de las donaciones y también de los condicionamientos laborales.

Después de San Odón, los obispos Pere Berenguer, Bernat Sanç y Bernat Roger continuaron la empresa. Arnau de Preixens (1167-1195) la culminó.

En 1175 se contrata a un lombardo llamado Ramón Lambard, quien se compromete a acabar el cimborrio en un plazo de siete años. La influencia lombarda parece total desde los mismos comienzos de la obra. Esta razonable hipótesis atribuye mayor representatividad al templo. En 1182 Ramón Lambard había cumplido con el encargo. Incluso habría rematado el pequeño campanario de la fachada principal.

Pero ¿cómo prosiguieron las obras, y cuándo se acabarían las grandes torres laterales y el pórtico principal? ¿Se pensó en un claustro, tal cual posteriormente se construyó? Lamentablemente la catedral ha perdurado tal como la dejó Lambard.

Un agitadísimo y largo período político impidió que se coronase la obra. La fisonomía y la estructura de la catedral quedó así alterada durante ocho siglos hasta que, a partir de 1950, la restauración permitió admirar otra vez la obra en su esplendor primitivo.