Catedral de la Transfiguración
Zamora

La fundación de la actual Catedral se debe al Rey Alfonso VII, hijo de Dª. Urraca, que en 1135 hizo donación con su esposa D.ª Berenguela al obispo D. Bernardo del solar para construirla, pero no tuvo la dicha de ver terminado este monumento, por haber fallecido en 1157.
El monje cluniacense Bernardo fue el primer obispo después de la restauración que guarda sus restos en la Catedral. El mismo comenzó los preparativos de las obras,  pero murió también antes de iniciarlas.

Fue el obispo Esteban, su sucesor, que también había sido monje, quien tubo la doble satisfacción de colocar la primera piedra en 1151 y consagrar la nueva Catedral el 15 septiembre de 1174.



Duraron, pues, las obras 23 años, explicando este corto período de tiempo la unidad de estilo y de concepción que preside toda la obra primitiva, aunque posteriormente sufriera diversos retoques
El estilo de la Catedral se debe en gran manera a la reforma del Cister, introducida por San Roberto y consolidada por San Bernardo de Claraval. Traía ésta consigo a la arquitectura románica dos innovaciones: Sencillez decorativa y Orientalismo.
La sencillez decorativa era debida al sentido de austeridad implantado por el Cister, en oposición a la relajación de los monjes de Cluny. Por eso, en la arquitectura queda suprimida toda ornamentación  que pudiera distraer la atención de los fieles.
El orientalismo se debe al ctacto de los monjes cistercienses con la arquitectura oriental en las cruzadas.
Podemos decir que la Catedral de Zamora es uno de los primeros monumentos occidentales en que aparecen más desarrolladas las innovaciones aportadas por estos monjes cistercienses.

Un solo arquitecto, traído quizás por el Obispo Bernardo, trazó y dirigió toda la obra sin que conste su nombre en ningún documento.

Se distinguen en ella:
(1) Un trazo general románico.
(2) La austeridad decorativa, especialmente en la portada meridional y en los capiteles interiores.
(3) El orientalismo que se acusa,  sobre todo en el cimborrio, en los arcos apuntalados y en las pechinas,  sobre las que descansa aquél.
(4) Una amalgama de estilos en lo accesorio, pues, en el curso de los siglos, se han producido cambios de  gusto estético amenazas de ruina e incendios que obligaron a reconstruir, según el estilo de la época, las partes afectadas.

Así sobre el conjunto románico general, aparece el gótico del ábside, y el estilo herreriano de la portada Norte y del claustro adosado a la Catedral.
Hacia el siglo XIV se comenzaron a abrir en los muros laterales varias capillas, advirtiéndose, en algunas de ellas, el gótico florido y el plateresco. No obstante, predomina en el conjunto el estilo románico-bizantino del último período, siendo tal la belleza del templo que ha merecido los nombres de "Perla del siglo XII" y "Perla del Duero".