La Bruja
Libreto de Miguel Ramos Carrión, con música de Ruperto Chapi.
 

Mesón de Magdalena en el Valle del Roncal, Navarra, 1697.  El joven pastor Tomillo, huésped del mesón, que está enamorado de Rosalía, hija de Magdalena. Tomillo dice que su amigo Leonardo ha visto una bruja con sus propios ojos ese mismo día, que vive arriba en el castillo, y que le dio una bendición, y un doblón de oro. Magdalena dice que meterá antes a su hija en un convento que verla casada con un vagabundo como él. Magdalena le dice a Tomillo que si no consigue por lo menos cien doblones como el de la bruja, nunca se casará con su hija. Tomillo roba el cuerno que la bruja había entregado a Leonardo, el cual, tocándolo tres veces, hace que la vieja bruja se materialice y decida ayudar a la pareja, haciendo aparecer un bolso que contiene los cien doblones necesarios y mas.
La bruja cuenta a Leonardo su historia: de como una muchacha joven de la corte atrajo las atenciones de cuatro pretendientes nobles, pero los rechazó a todos. En venganza, pagaron a una bruja para encantarla sumando sus edades combinadas a la suya. Ella por tanto tenía ahora 118 años, aunque su corazón seguía siendo el de una muchacha joven. El encantamiento, solamente podría deshacerse si un hombre joven realizase grandes hazañas en su nombre y por su amor. Leonardo decide entonces luchar con el ejército español en Italia para ganar fama y fortuna y liberarla del encantamiento. Leonardo conviene que realizará la empresa, o perderá la vida en el empeño.
Dos años mas tarde. Los aldeanos están celebrando la fiesta del fin del verano, y las campanas de la pequeña iglesia suenan en honor de la Virgen. Aparece Leonardo, ahora es un capitán valiente, que canta su alegría habiéndose hecho digno del amor de la bruja. Los aldeanos cantan una canción que es interrumpida por la llegada de un Inquisidor y de seis guardias, preguntando por la casa del Cura, para que éste les dirija al castillo a arrestar a la bruja. Leonardo llega al castillo y sopla su cuerno. La bruja sale, feliz de que su campeón haya tenido éxito para liberarla. Mientras que cantan, ella siente como su sangre vuelve a la juventud. Su alegría es interrumpida por la llegada de Tomillo y de Rosalía, que advierten a la bruja sobre el acercamiento del Inquisidor y de sus soldados. Cuando éste llega, aparece una mujer joven y hermosa, vestida de blanco. Es la bruja, transformada a su forma original como Blanca de Acevedo, que eligió vivir en su castillo arruinado. El Inquisidor le dice que debe responder a las acusaciones de brujería, y ella cae encima de él, diciendo que pone su fe ante la misericordia de Dios. Blanca se entrega de por vida como monja en un convento próximo.

Los oficiales amigos de Leonardo se ofrecen para ayudarle a rescatarla antes de que tome sus votos finales. Leonardo, vestido como franciscano llega al convento y dice que debe estar a solas con la muchacha, para hacer el exorcismo que limpie a la bruja. Cuando sale, le dice a la madre superiora que Blanca ya esta purificada. La madre superiora y las pupilas se retiran, nerviosas, a sus celdas. Blanca queda rogando sola en su celda . La madre superiora ordena a las monjas tocar las campanas y llamar al Sacristán, pero son interrumpidas por un cañonazo que anuncia la muerte del viejo rey. Las monjas se dispersan para rogar por el alma del último rey, y Blanca sale del convento con Leonardo.

Se estrenó La Bruja en el teatro de La Zarzuela de Madrid, el día 10 de Diciembre de 1887.