El santo de la Isidra
Libreto de Carlos Arniches y música de Tomás López Torregrosa.

 

Una plaza pequeña en una vecindad pobre de Madrid, a finales del siglo XIX.

Dos amantes, Cirila y Secundino, están gozando de un cierto galanteo amoroso debajo del ojo del zapatero local, Eulogio, que les oye quedar para bailar esa tarde en la fiesta de San Isidro en la Pradera. Cuando se van, Eulogio se lo cuenta al tímido Pérez, que también quisiera acompañar a Cirila. Epifanio, un gamberro arrogante se jacta ante su amigo el Rosca de que bailará con Isidra al día siguiente en la Pradera. Isidra dice que no bailará con Epifanio, que prefiere bailar antes con Venancio el panadero.

 

El puente de Toledo que conduce a la feria de la Pradera.

Secundino está buscando a Cirila entre la muchedumbre. Isidra llega con sus padres y sus amigos. Epifanio da vueltas de arriba a abajo de mal humor con el Rosca, pero cuando él le pide un baile a Isidra, ésta le da la espalda y se pone a bailar con Venancio el panadero. El sainete termina con la dos jóvenes parejas bailando felices.

 

Estrenada en el Teatro Apolo de Madrid, el día 19 de Febrero de 1898.