LA VERBENA DE LA PALOMA

Sus autores fueron Ricardo de la Vega y el maestro Tomás Bretón.
Representa el madrileñismo teatral del fin de siglo. Pero no como sucede en otras obras, pintoresco y recargado de manera artificial, sino fluyendo con naturalidad, con una finura y precisión extraordinaria.
No era de extrañar este resultado en Ricardo de la Vega, sainetero excelente en la pintura de costumbres y tipos de la época. Sin embargo en Bretón, la extrañeza persiste, no porque su talento musical no fuese capaz de producir obras de mérito, sino porque su musa era absolutamente seria, vertida hacia la ópera o el concierto, y parecía imposible que, careciendo de la flexibilidad de un Chapí, pudiese musicar un sainete madrileño con tanta propiedad.

La acción se desarrolla en Madrid en 1890. El boticario Don Hilarión se prepara para ir a la verbena. Cuenta a su amigo Sebastián que ha conocido a dos bonitas hermanas, una morena y una rubia, y que no sabe cuál de las dos le gusta más.
El joven Julián ama a Susana con ardor, pero ella juega con él dejándose acompañar por el anciano. La tía Antonia saliendo de su casa con sus dos sobrinas, Susana y Casta, aguardan a don Hilarión en el café. Aparece el boticario de muy buen talante y ordena bebidas y música con la que el viejo baila una mazurca con las dos hermanas a la vez. Julián se interpone airado y la tía Antonia azuza los perros contra él. Julián logra no obstante hablar con Susana "¿Dónde vas con mantón de Manila?". Don Hilarión llega a la plaza perturbado por la anterior disputa en el café, y se reconforta con un vaso de jerez.

Poco más tarde llega Julián con ira intensificada, confunde erróneamente a una pareja de bailarines por Hilarión y Susana. El escándalo del café se repite, Susana aparece en medio de la confusión y confiesa su amor por Julián.

Se estrenó La verbena de la Paloma en el Teatro Apolo de Madrid, el día 17 de Febrero de 1894.

Los intérpretes fueron: Luisa Campos, Leocadia e Irene Alba, Pilar Vidal, José y Emilio Mesejo y Manolo Rodríguez.