CHUECA

Nace Federico Chueca en la histórica y castiza torre de los Lujanes, en la Plaza de la Villa de Madrid, el 5 de Mayo de 1846.

Muere Chueca en su ciudad natal, Madrid, el 20 de Junio de 1908.

Destacó pronto en el Conservatorio madrileño por sus dotes pianísticas, fundó una orquestina estudiantil y mostró en todo gran interés por la música, a la que acabó dedicando su vida como compositor.

Para ello tuvo que ganarse la existencia como pianista de café y no pudo nunca perfeccionar suficientemente sus conocimientos de composición, que suplía con su inclinación a lo melódico y su clara inspiración.
Atraído por el mundo de la zarzuela dedicó al género chico sus principales obras, del cual fue uno de los mayores exponentes. En su primer intento trabajó conjuntamente con Barbieri, estrenando ¡Hoy, sale hoy!. Poco después en 1880, con La canción de Lola alcanzó su primer éxito personal. Había colaborado en esta obra con Joaquín Valverde, y a partir de entonces formaron un tándem que actuó casi siempre unido. Así estrenaron juntos algunas de las partituras más célebres del género chico:
La Gran Vía  (1886), El año pasado por agua (1889), y Agua, azucarillos  y aguardiente (1897); sin Valverde firmó Chueca entre otros tres éxitos perennes, El chaleco blanco (1890), La alegría de la huerta (1900) y El bateo (1901).

Se criticó siempre a Chueca la falta de una  adecuada  formación musical pero, en compensación, se ha reconocido que en su música palpita lo castizo y un sentido de la melodía que justifican su extraordinaria popularidad  aún hoy en día.